La persecución hacia los cristianos es un tema que sigue siendo relevante en la actualidad. Un ejemplo triste es el de Mansour Rezk Abdelrazek, un cristiano copto que fue arrestado y torturado en Egipto por su fe.
La historia de Mansour nos recuerda que la persecución hacia los cristianos no es solo un problema de otros países, sino que es un tema que nos afecta a todos. Es importante que nos solidaricemos con nuestros hermanos y hermanas que sufren por su fe. Como dice el apóstol Pablo,
"Si uno de los miembros sufre, todos los miembros sufren con él" (1 Corintios 12:26).
La persecución hacia los cristianos también nos desafía a considerar cómo podemos apoyar a nuestros hermanos y hermanas que sufren. La iglesia tiene un papel importante que jugar en la defensa de los derechos humanos y en la promoción de la libertad religiosa. Como dice el salmista,
"Defiende la causa del huérfano y del oprimido" (Salmos 82:3).
Finalmente, la historia de Mansour nos recuerda la importancia de la oración en nuestra vida de fe. La oración es un medio poderoso para conectarnos con Dios y para buscar su guía y protección. Como dice el apóstol Pablo,
"Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17).
Fuente: Noticias Cristianas