En un mundo cada vez más secular, es importante recordar que nuestra fe no debe quedarse en la iglesia o en casa. Nuestro trabajo es una oportunidad para vivir nuestra fe de manera práctica y compartir el amor de Dios con nuestros colegas.
Nuestra fe es una parte integral de quiénes somos, y no debe separarse de nuestro trabajo. De hecho, la Biblia nos enseña que debemos hacer todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). Esto incluye nuestro trabajo, ya sea que seamos empleados o empleadores.
¿Cómo podemos integrar nuestra fe en el lugar de trabajo? Una forma es ser un ejemplo de integridad y ética en todo lo que hacemos. Otra forma es estar dispuestos a compartir nuestra fe con nuestros colegas, de manera respetuosa y sensitiva. Como dice el versículo
Siempre llevando en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifiesta en nuestro cuerpo mortal(2 Corintios 4:10).
Vivir nuestra fe en el lugar de trabajo puede ser un desafío, pero también es una oportunidad para compartir el amor de Dios con aquellos que nos rodean. Al hacerlo, podemos ser una luz en la oscuridad y hacer una diferencia en la vida de nuestros colegas.
Fuente: El Blog del Cristiano