
El gobierno chino ha lanzado un plan para reescribir la Biblia y otros textos religiosos, con el fin de adaptarlos a la ideología comunista y al culto al presidente Xi Jinping. Según informó el portal Bitter Winter, el plan fue anunciado en noviembre de 2019 por el Comité de Asuntos Étnicos y Religiosos del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.
El plan consiste en revisar los textos sagrados de las cinco religiones reconocidas oficialmente por el régimen: budismo, taoísmo, islam, catolicismo y protestantismo. El objetivo es eliminar cualquier contenido que se considere contrario al socialismo o que pueda amenazar la estabilidad del país. Además, se pretende añadir interpretaciones que favorezcan al Partido Comunista Chino y a su líder supremo.
Según el portal, algunas de las modificaciones que se planean hacer son las siguientes:
El plan también incluye la revisión de los materiales educativos religiosos para los niños, con el fin de inculcarles desde pequeños los valores del socialismo y la lealtad al partido. Así, se pretende eliminar cualquier influencia extranjera o occidental sobre la cultura y la fe de los chinos.
El portal Bitter Winter denunció que este plan es una grave violación de la libertad religiosa y una forma de persecución contra los creyentes. Asimismo, alertó que este plan podría tener consecuencias nefastas para la integridad y la autenticidad de las Escrituras y para la salvación de las almas. Por ello, pidió a la comunidad internacional que intervenga para detener esta atrocidad.