Violencia contra los cristianos en Pakistán por una supuesta blasfemia

 

Una ola de violencia se desató en la ciudad de Faisalabad, en el noreste de Pakistán, después de que un joven cristiano fuera acusado de quemar páginas del Corán y escribir insultos contra el profeta Mahoma. Según los informes, varias iglesias fueron incendiadas, un cementerio fue profanado y decenas de casas fueron saqueadas por una multitud enfurecida que respondió a los llamados de las mezquitas locales. La policía tuvo que recurrir a la ayuda de una unidad militarizada para controlar la situación y proteger a la minoría cristiana, que representa el 1.27% de la población del país. El primer ministro interino, Anwar ul Haq Kakar, condenó los hechos y pidió medidas severas contra los responsables.

La blasfemia es un delito que se castiga con la pena de muerte en Pakistán, un país de mayoría musulmana. Sin embargo, muchas veces las acusaciones se basan en falsos testimonios o motivaciones personales, y provocan linchamientos o ataques contra los acusados o sus comunidades. Los cristianos son uno de los grupos más vulnerables a este tipo de persecución, que se ha intensificado en los últimos años. Según la organización Puertas Abiertas, Pakistán ocupa el quinto lugar entre los países donde los cristianos sufren más hostilidad por su fe.

Los líderes cristianos expresaron su dolor y su indignación por lo ocurrido en Faisalabad, y pidieron al gobierno que garantice la seguridad y la libertad religiosa de todos los ciudadanos. El obispo Azad Marshall, presidente de la iglesia en Pakistán, dijo que estaban “profundamente doloridos y afligidos” por la violencia y la profanación. También denunció que algunos cristianos habían sido torturados y falsamente acusados de blasfemia. Asimismo, solicitó oración por la paz y la armonía en el país.

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