La Eustanacia fuera de control en Canada

 

La eutanasia, también conocida como asistencia médica para morir, es una práctica que permite a los médicos ayudar a terminar con la vida de los pacientes que sufren de una enfermedad grave e incurable y que desean morir. Esta práctica fue legalizada en Canadá en junio de 2016, después de que la Corte Suprema dictaminara que prohibirla violaba la dignidad y la autonomía de los canadienses1.

Sin embargo, desde entonces, la ley de eutanasia ha sido objeto de numerosas críticas y controversias, tanto por parte de grupos pro-vida como por parte de expertos médicos y jurídicos. Algunos de los problemas que se han planteado son:

Desde una perspectiva cristiana, la eutanasia es una violación del quinto mandamiento: “No matarás” (Éxodo 20:13). La Biblia enseña que la vida humana es sagrada, porque es creada por Dios a su imagen y semejanza (Génesis 1:27). Por lo tanto, solo Dios tiene el derecho y el poder de dar y quitar la vida (Deuteronomio 32:39). Ningún ser humano puede arrogarse ese derecho, ni siquiera por compasión o misericordia.

Además, la Biblia muestra que el sufrimiento tiene un sentido y un propósito en el plan divino. El sufrimiento puede ser una oportunidad para crecer en la fe, en la esperanza y en el amor (Romanos 5:3-5). El sufrimiento también puede ser una ocasión para compartir en los padecimientos de Cristo, que murió en la cruz por nuestros pecados (Colosenses 1:24). El sufrimiento no es el fin de la vida, sino un paso hacia la vida eterna, donde no habrá más dolor ni lágrimas (Apocalipsis 21:4).

Por eso, los cristianos estamos llamados a defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, y a acompañar con compasión y solidaridad a los enfermos y a los moribundos. No podemos aceptar ni promover la eutanasia como una solución al sufrimiento, sino que debemos ofrecer el consuelo del Evangelio, el apoyo de la comunidad cristiana y los recursos médicos disponibles para aliviar el dolor. Como dijo el papa Francisco: “La respuesta al sufrimiento no puede ser nunca dar muerte”.