Francia y Níger, al borde de la guerra por la ruptura de los acuerdos militares

 

 

Francia y Níger se encuentran en una situación de alta tensión tras la decisión de la junta golpista que gobierna Níger de romper los acuerdos militares que mantenía con el país europeo desde hace décadas. La medida, anunciada el pasado jueves por el portavoz de la junta, Amadou Abdramane, compromete la presencia de unos 1.500 militares franceses en suelo nigerino, donde participan en la lucha contra el terrorismo yihadista en el Sahel1.

Francia ha reaccionado con indignación y ha calificado la decisión de “inaceptable” e “irresponsable”. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha convocado una reunión de urgencia con sus aliados de la Unión Europea y la Unión Africana para analizar la situación y adoptar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de sus tropas y sus intereses en la región2.

Por su parte, la junta nigerina, encabezada por el general Abdourahmane Tchiani, ha justificado su acción como una forma de recuperar la soberanía nacional y de liberarse de la influencia neocolonialista de Francia. La junta, que derrocó al presidente Mohamed Bazoum el pasado 2 de agosto en un golpe de Estado, ha denunciado que Francia ha apoyado al gobierno depuesto y ha interferido en los asuntos internos de Níger3.

La ruptura de los acuerdos militares con Francia se produce en un contexto de creciente resentimiento contra el papel de París en África occidental, donde ha sido acusado de respaldar a regímenes autoritarios y corruptos, y de explotar los recursos naturales de sus antiguas colonias. En los últimos años, varios países francófonos han vivido protestas populares y golpes militares que han expresado su rechazo a la presencia francesa4.

La crisis entre Francia y Níger amenaza con desestabilizar aún más una región azotada por la violencia, la pobreza y el cambio climático. Según expertos internacionales, el conflicto podría provocar una escalada bélica que involucre a otros actores regionales e internacionales, como Rusia, China o Estados Unidos, que también tienen intereses estratégicos en el Sahel5.