El evangelio de la prosperidad gana adeptos entre los fieles de EE.UU.

 

Un estudio reciente reveló que el evangelio de la prosperidad, una teología que enseña que Dios recompensa la fe y la generosidad con bendiciones materiales y de salud, está ganando popularidad entre los cristianos estadounidenses. Según la encuesta realizada por LifeWay Research, el 41% de los protestantes estadounidenses cree que Dios les dará riqueza y buena salud si hacen lo suficiente por él. Además, el 52% está de acuerdo con la afirmación de que Dios quiere que prosperen financieramente, y el 26% dice que tener mucha riqueza es una señal de la bendición de Dios.

El evangelio de la prosperidad se originó en el movimiento del Nuevo Pensamiento del siglo XIX, que sostenía que el pensamiento positivo y el habla positiva atraen la riqueza, la salud y otros beneficios deseados[^1^][1]. Esta doctrina se popularizó en el siglo XX con el surgimiento del movimiento de la fe y los telepredicadores, como Benny Hinn, Kenneth Copeland y Joel Osteen[^2^][2]. El evangelio de la prosperidad enfatiza la importancia del empoderamiento personal, proponiendo que es la voluntad de Dios que las personas sean bendecidas. La salvación a través de Jesucristo incluye la liberación no solo de la muerte y la condenación eterna, sino también de la pobreza, la enfermedad y otros males. La enfermedad y la pobreza se ven como maldiciones que, mediante la expiación, se pueden romper con la fe en Jesús. Esto se cree que se logra mediante donaciones de dinero, visualización y confesión positiva.

Sin embargo, el evangelio de la prosperidad ha sido criticado por líderes de diversas denominaciones cristianas, incluidas algunas dentro de los movimientos pentecostal y carismático, que sostienen que es irresponsable, promueve la idolatría y es contrario a la Biblia[^2^][2]. Los observadores seculares y algunos cristianos también han criticado el evangelio de la prosperidad por explotar a los pobres. Las prácticas de algunos predicadores han atraído escándalos y algunos han sido acusados ​​de fraude financiero.

El estudio de LifeWay Research también mostró que hay diferencias demográficas en las creencias sobre el evangelio de la prosperidad. Los afroamericanos (65%) y los hispanos (53%) tienen más probabilidades que los blancos (32%) de estar de acuerdo con que Dios les dará riqueza y buena salud si hacen lo suficiente por él. Los jóvenes (18-34 años) tienen más probabilidades (56%) que los mayores (65 años o más) (33%) de estar de acuerdo con que Dios quiere que prosperen financieramente. Los pentecostales (53%) y los bautistas (42%) tienen más probabilidades que los presbiterianos (28%) y los luteranos (20%) de decir que tener mucha riqueza es una señal de la bendición de Dios.

Scott McConnell, director ejecutivo de LifeWay Research, dijo que el estudio muestra que muchos cristianos estadounidenses tienen una visión distorsionada del papel del dinero y las posesiones en su relación con Dios. "La Biblia tiene mucho que decir sobre el dinero y las posesiones", dijo McConnell. "Pero no siempre es lo que queremos escuchar". McConnell agregó que los cristianos deben ser conscientes del peligro de confiar en las riquezas en lugar de en Dios. "Jesús advirtió a sus seguidores que no pueden servir a dos señores: a Dios y al dinero", dijo McConnell. "El evangelio no es una fórmula mágica para obtener lo que queremos, sino una invitación a seguir a Jesús incluso cuando eso signifique renunciar a todo lo demás".