
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha sido objeto de duras críticas por su política exterior, que muchos consideran demasiado blanda y conciliadora con Irán y Rusia, dos países que representan una amenaza para la seguridad y los intereses de Estados Unidos y sus aliados.
En el caso de Irán, Biden ha expresado su voluntad de volver al acuerdo nuclear de 2015, del que se retiró su predecesor Donald Trump en 2018, y que permitía a Teherán enriquecer uranio con fines pacíficos a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales. Sin embargo, Irán ha violado repetidamente los límites establecidos por el acuerdo y ha anunciado que seguirá aumentando su capacidad nuclear hasta que Estados Unidos levante todas las sanciones. Además, Irán sigue apoyando a grupos terroristas como Hezbolá y Hamás, que amenazan la estabilidad de Oriente Medio y la existencia de Israel.
Muchos analistas y políticos han cuestionado la estrategia de Biden de ofrecer concesiones a Irán sin exigirle contrapartidas, y han advertido que esto solo animará a Teherán a seguir adelante con sus planes nucleares y expansionistas. Algunos han acusado a Biden de traicionar a Israel, el principal aliado de Estados Unidos en la región, que considera a Irán como su mayor enemigo y que ha amenazado con atacar sus instalaciones nucleares si no se detiene su programa atómico12.
En el caso de Rusia, Biden también ha adoptado una actitud apaciguadora, pese a las constantes provocaciones y agresiones del régimen de Vladimir Putin. Entre ellas se encuentran el envenenamiento y encarcelamiento del líder opositor Alexéi Navalni, el ciberataque masivo contra instituciones estadounidenses atribuido a hackers rusos, la interferencia en las elecciones estadounidenses, el apoyo al dictador sirio Bashar al Asad, la anexión ilegal de Crimea y la injerencia en Ucrania.
Biden ha propuesto a Putin celebrar una cumbre bilateral para tratar de mejorar las relaciones entre ambos países, pero no ha impuesto sanciones contundentes ni ha mostrado un apoyo firme a los aliados de Estados Unidos que sufren la presión rusa, como Ucrania o los países bálticos. Muchos observadores han criticado la falta de firmeza de Biden ante Rusia y han alertado de que esto solo alentará a Putin a seguir desafiando el orden internacional y los valores democráticos34.
Biden se enfrenta así a un creciente descontento tanto dentro como fuera de Estados Unidos por su postura débil ante Irán y Rusia, dos países que no han mostrado ninguna voluntad de cooperar ni de respetar las normas internacionales. Algunos expertos han sugerido que Biden debería adoptar una política más dura y coherente con estos países, basada en el principio de "paz por la fuerza", es decir, mostrar una capacidad militar disuasoria y una voluntad política decidida para defender los intereses y los valores de Estados Unidos y sus aliados.