¿Qué está pasando con la economía china y cómo afecta al mundo?

 

La economía china, la segunda más grande del mundo, está atravesando una serie de dificultades que amenazan su crecimiento y su estabilidad. Entre los factores que han contribuido a esta situación se encuentran la política de “cero covid” del gobierno, la crisis del sector inmobiliario, las tensiones comerciales con Estados Unidos y la depreciación del yuan. Estos problemas no solo tienen consecuencias internas, sino que también repercuten en el resto del mundo, especialmente en los países emergentes y en los socios comerciales de China.

La política de “cero covid” consiste en aplicar medidas estrictas de confinamiento, cuarentena y rastreo ante cualquier brote de coronavirus, con el objetivo de evitar su propagación y mantener el control sanitario. Sin embargo, esta estrategia ha tenido un alto costo económico, ya que ha afectado la actividad empresarial y de consumo en varias ciudades y regiones, especialmente en los sectores de servicios, manufactura y logística. Además, China se ha quedado rezagada en el proceso de vacunación, lo que limita su capacidad para reabrir sus fronteras y reactivar el turismo y los viajes internacionales.

La crisis del sector inmobiliario se debe al endeudamiento excesivo de las empresas constructoras, que han visto caer sus ingresos y sus ventas por la menor demanda de viviendas y por las restricciones impuestas por el gobierno para frenar la especulación. El caso más emblemático es el de Evergrande, el mayor promotor inmobiliario del país, que ha declarado la bancarrota en Estados Unidos y que enfrenta el riesgo de impago de sus deudas, estimadas en unos 300.000 millones de dólares. La quiebra de Evergrande podría tener un efecto dominó sobre otros actores del sector, como los bancos, los proveedores, los inversores y los compradores de viviendas.

Las tensiones comerciales con Estados Unidos son otro factor que ha debilitado la economía china. La guerra comercial iniciada por el expresidente Donald Trump en 2018 sigue vigente bajo la administración de Joe Biden, que ha mantenido los aranceles sobre las importaciones chinas y ha endurecido las restricciones sobre las empresas tecnológicas del país asiático. Estas medidas han afectado la competitividad y la innovación de China, así como su acceso a los mercados internacionales. Además, la guerra en Ucrania ha generado incertidumbre geopolítica y ha reducido la demanda global.

La depreciación del yuan es otro síntoma de la crisis económica china. La moneda china ha perdido valor frente al dólar estadounidense, lo que refleja la menor confianza de los inversores en el país. Una moneda débil dificulta que el banco central chino inyecte dinero en la economía para estimularla, ya que podría generar inflación e inestabilidad financiera. También encarece las importaciones y reduce el poder adquisitivo de los consumidores chinos.

La crisis económica china tiene implicaciones para el resto del mundo, ya que China es un actor clave en el comercio internacional y en las cadenas globales de valor. Un menor crecimiento chino significa una menor demanda de materias primas, productos manufacturados y servicios provenientes de otros países, lo que afecta sus exportaciones e ingresos. Esto es especialmente relevante para los países emergentes, como Brasil, Chile o Sudáfrica, que dependen mucho de las ventas a China. También lo es para los socios comerciales de China en Asia, Europa y América del Norte, que podrían ver reducida su competitividad y su rentabilidad.

Además, la crisis económica china podría tener un impacto positivo sobre la inflación mundial, que se ha disparado en los últimos meses por el aumento de los precios de la energía, los alimentos y otros bienes. Una menor demanda china podría aliviar las presiones sobre estos precios y moderar las expectativas inflacionarias. Esto podría dar más margen a los bancos centrales para mantener una política monetaria flexible y apoyar la recuperación económica.

En conclusión, la economía china está atravesando una situación crítica que requiere una respuesta adecuada por parte del gobierno y del banco central. La política de “cero covid” debería ser revisada para permitir una mayor apertura económica y social. El sector inmobiliario debería ser reestructurado para evitar una crisis sistémica y proteger los derechos de los afectados. Las tensiones comerciales con Estados Unidos deberían ser resueltas mediante el diálogo y la cooperación. Y el yuan debería ser fortalecido para recuperar la confianza de los inversores y los consumidores. De esta forma, China podría volver a ser un motor de crecimiento para el mundo.

Fuentes: InfobaeAries OnlineFrance 24BBCDWSolunion